En pleno siglo XXI es vergonzoso que sigan habiendo huelgas
generales y sindicatos revindicando derechos de los trabajadores. Esto
significa que las cosas no han cambiado. Es increíble que hoy en día sigamos conviviendo
con premisas de injusticia social que justifiquen las huelgas y los sindicatos.
Se supone que el mundo debería estar rodando sobre el desarrollo humano
sostenible desde los años 80s, y por lo tanto no debería haber espacio para
imaginarios del siglo XIX, como la diferencia de clases, la mala distribución
de la riqueza, la explotación laboral, ... que justifiquen las huelgas y los
sindicatos. La democracia implica
deberes y derechos, es decir, por ejemplo, si no has tenido el deber de votar
en las elecciones políticas, tampoco deberías tener el derecho a hacer huelga
cuando no estés de acuerdo con las decisiones de los políticos. Las huelgas no deberían tener una repercusión económica y por lo tanto, se deberían
hacer en domingo. Así, habría mayor participación sin temor a la perdida de
empleo, y sin consecuencias económicas para los empresarios y el País. Al igual,
que si el domingo de huelga sale más del 60% de la población trabajadora a
secundarla, tendría que ser vinculante sus reivindicaciones. En conclusión podríamos
decir si a las huelgas y sindicatos, pero de otra manera mientras el Mundo cambia,
si es que lo hará.
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