También Sudán vive su especial encrucijada por culpa del petróleo.
Hace un año que Sudan se dividió entre el Norte y el Sur; es decir, entre la
parte musulmán y la cristiana, respectivamente. El problema radica que la zona
fronteriza de Heglig, almacena el 70% de las reservas petroleras del País; y
antes que se trace esa línea divisoria entre las dos sudanes, ambas partes
quieren tomar posesión de la región a sangre y fuego. Ya se han sucedido las
primeras escaramuzas, alentadas por los dirigentes políticos, previéndose una
escalada a mayores que no corre desapercibida para la ONU y los países del
primer mundo. Donde hay riquezas, hay conflictos, y Sudán no será la excepción;
mucho más, cuando sabemos que detrás de este País dividido están los intereses
de las petroleras de países europeos y americanos, que no dudarán en apoyar una
guerra abierta a ver quien se queda con los recursos de la zona. Una vez más
asistiremos a una guerra encubierta desde los patios traseros de países desarrollados alineados con sus empresas; en otras palabras, veremos a los jinetes del Apocalipsis
cabalgando por África volviendo a hacer de las suyas.
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