Es por todos conocidas las andaduras de la política valenciana.
La trama Gurtel, la financiación ilegal del PPV, las irregularidades de la
visita del Papa, la Copa de Vela y la Formula 1; además de los negocios
irregulares de Urdangarin, los contratos amañados de Ferrocarrils de la
Generalitat, el caso Emarsa, la malversación de fondos del Director de
Cooperació de la Comunitat Valenciana, ... no acabaría hoy de enumerar todas
las perlas que ha brindado esa Comunidad, sin contar lo que aún está por salir.
Resulta que como sus políticos no tienen la ética, la moral, las ideas claras y
las manos limpias; se han convertido en ese conejillo de indias del PP de
Mariano Rajoy para medir hasta donde podrían estar dispuestos los ciudadanos de
una comunidad autónoma, de aguantar en la perdida de su bienestar social, cultural y económico. Y es por eso, que el gobierno
de Fabra prepara el despido de 5.000 empleados públicos, prácticamente la mitad
de la plantilla de las empresas vinculadas a la Generalitat, un ERE de 1.100
trabajadores en Canal
9 y una privatización de la
gestión de la sanidad pública; para empezar. Después vendrá la intervención que
terminará de arrasar con el resto. Una vez que veamos lo que pasa allí,
comenzará a repetirse el mismo modelo en las otras comunidades autónomas, empezando con las gobernadas por el PP; y terminando por supuesto en Cataluña y
País Vasco. No sobra advertir que los únicos que seguirán chupando del bote
serán los políticos y asesores que continuarán con su trabajo de mirar para otro lado.
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