No deja de ser
curioso el supuesto desencuentro entre su Majestad el Rey Don
Juan Carlos y el Gobernador de Florida, Rick Scott. Digo supuesto, porque nada
más alejado de la realidad. El Gobernador sabiendo que el Rey se había
fracturado la cadera, le pregunto como había sido el accidente; además de
saber, que como había estado en Botsuana, quiso intercambiar impresiones del País, porque
él también había estado. Y ya como colofón, se extraño al saber que el Rey
disparaba a elefantes, cuando el Gobernador había dado un paseo sobre ellos. A
partir de aquí, me parece una soberana estupidez que el protocolo del Rey, no
viera con buenos ojos las preguntas hechas y el tema de conversación, debido a
que el incidente había sido desafortunado hasta tal punto, que por primera vez,
el Rey de España había pedido disculpas públicamente. Además, si las disculpas
son sinceras, que vuelva a reconocer el error y vuelva a explicar los hechos
han de hacerse de forma natural; y que cargue con su hecho por el resto de sus días,
sin tener que vivir en hipocresía haciéndose el amnésico como le sucede a la mayoría
de los políticos, empresarios y banqueros corruptos, que siempre quieren un
velo de olvido a sus pecados.
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