Que Europa es muy
diversa, que la hay de varias velocidades, que somos todos diferentes, que hay
miembros ricos y pobres, ... es cierto y el dilema Norte-Sur vuelve a estar
vigente con la crisis. Lo importante es saber, España a quien quiere parecerse
y por tanto, a donde vamos a parar con la actual política del PP.
Existe el modelo nórdico de Dinamarca, Finlandia y Suecia, que hace gran hincapié en la
redistribución, la inclusión social y la universalidad de las prestaciones, con
una elevada participación de los sindicatos. El modelo continental del norte de
Alemania, Bélgica, Francia, Austria y Holanda, en el que el empleo es la base
de la transferencia social, los niveles de prestación son más moderados que en
los nórdicos y están vinculados a la renta. El modelo anglosajón del Reino
Unido e Irlanda, responde a una ideología más liberal, basada en la
responsabilidad del individuo consigo mismo, lo que se plasma en una protección
menor. Por último, el modelo mediterráneo de España, Portugal, Italia y Grecia,
se caracteriza por un nivel bajo de transferencias sociales, compensado
parcialmente por el papel de las redes familiares. Esto gracias a que España,
ha comenzado a pensar europeamente, es decir, estableciendo como pilares
fundamentales la salud, la educación, las pensiones y los servicios sociales; a
partir de la muerte de Franco, 1975, mientras el resto ya lo hacia desde
mediados del siglo XX. Ahora la política del PP quiere arrasar con los pocos avances
conseguidos, en aras del ajuste presupuestario, y lo peor es, que los modelos
ideales de Europa puedan converger al peor modelo Mediterráneo.
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