Ya lo ha dicho Bruselas: los bancos españoles que no sean
viables han de caer, es decir, desaparecer. Y es lógico, no se trata de poner
dinero en saco roto, en entidades inviables que no tengan oportunidad de
superar la crisis económica - financiera que vive Europa. Habrán varios
filtros: el primero, España les cobrará en el mejor de los casos un interés del 8,5% por
euro prestado. En otras palabras, los bancos tendrán que buscarse la vida con
los Mercados o vendiendo otros activos con el fin de recapitalizarse más barato; y eso, no
lo podrán hacer todos. El segundo filtro, será el político. Como todos sabemos,
los bancos están politizados y la vara de medir puede ser diferente para unos y
otros. Error grave si al final se impone este filtro sobre el de la viabilidad
bancaria. A partir de aquí, comenzará la rueda de entrevistas entre
banqueros y políticos a ver quien consigue las bendiciones suficientes para
continuar existiendo. Según informaciones pasadas, Bankia, Caixa Catalunya y
Bankinter son las peor paradas; mientras que BBVA, Santander y Bancaixa las más
solventes. El resto están en la cuerda floja y se someterán a la ruleta rusa del Gobierno. Ahora bien, el Gobierno de
Mariano Rajoy ya ha empezado a hacer las cosas mal, como siempre, al decir que
Bankia, fortín del PP, se salva si o si y dándole 24.000 millones de euros por la cara y con
mucho morro. A partir de aquí, ya se nos puede estar cayendo el pelo una vez
más.
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