Un piloto fallecido, más otros dos heridos de
gravedad; al igual que 50.000 hectáreas arrasadas y 3.000 personas desalojadas,
son el balance nefasto de los 2 incendios que asolaron a la Comunidad valenciana
en menos de una semana; sin contar el daño ecológico y ambiental del mismo. El
primer incendio fue en la zona de Cortes, que se inició el jueves 28 de junio por la
negligencia de dos operarios que soldaban unas placas solares en una finca
privada. Y el segundo incendio de Andilla, provocado el
viernes 29 de junio por unas quemas agrícolas no permitidas. El fuego de Cortes ha afectado a un total de 12 términos
municipales (Cortes de Pallás, Dos Aguas, Yátova, Macastre, Turís, Montroi,
Real, Alborache, Tous, LLombai, Catadau y Carlet), mientras que el de Andilla
ha llegado a los términos de 8 poblaciones (Andilla, Sacanyet, Llíria, Teresa,
Bejís, Altura, Alcublas y Jérica). En total han participado más de 2.000 efectivos
terrestres y casi 50 aeronaves - helicópteros y aviones nodriza - para luchar
contra las llamas. Sin embargo, desde la oposición, los sindicatos y
asociaciones profesionales de bomberos se siguen criticando hoy los recortes.
Pero en lo que más se incide es en la falta de planificación, de prevención, de
una auténtica política forestal. Denuncian que desde finales de los años 90 no
ha habido una política de vigilancia de unos montes que a causa de la falta de
lluvias y las elevadas temperaturas se han convertido en auténtica pólvora.
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